martes, 1 de junio de 2010

El Emprendedor

EL EMPRENDEDOR

Cada época tiene su héroe. Alguna vez fue la mujer capaz de dar vida. En otros tiempos fue el joven cazador, recolector o gueerero. También lo fue el anciano sabio o médico o sacerdote. Ha habido un tiempo para el santo, para el pirata y embustero, para el aventurero, para el inventor. Los tiempos de la globalización y el conocimiento son del EMPRENDEDOR.

El emprendedor es alguien que ha adoptado una forma particular de situarse en el mundo, de enfrentar los retos y de entender la vida. Si bien reconoce y valora el aporte de los otros en su propio crecimiento, él sabe que lo que puede llegar a ser es fruto, en primer lugar, de su esfuerzo, de sus decisiones y emprendimientos, de superar sus miedos y de atreverse a soñar y a realizar sus sueños.
El emprendedor es, por su iniciativa, autonomía, creatividad y anhelo de trascendencia, alguien dispuesto siempre a comenzar algo distinto, en su vida personal, familiar, empresarial, social, cultural o política. Es alguien que cuando identifica las necesidades o los obstáculos para el desarrollo de su comunidad, no espera a que alguien haga algo sino que lo asume como tarea propia.
Los emprendedores han existido en todos los tiempos y culturas, y de una manera muy especial en nuestro país. Pero en el mundo actual de globalización, conocimientos, tecnologías, posmodernidad, cambios constantes y veloces, son ellos, por su audacia proactiva, su inventiva y su capacidad de ver oportunidad donde otros solo ven problemas, los llamados a darle dirección al mundo. Una dirección humana, respetuosa del medio ambiente y con responsable social.
Por ello el emprendedor propugna una organización social, política y económica que le brinde a él y a toda la población las condiciones y las oportunidades necesarias para construir cada uno su propio desarrollo, ejerciendo su libertad, desplegando su creatividad y generando mejores condiciones de vida para sí mismo y los suyos. Así apuesta por la construcción de un Estado que sea democrático y emprendedor; que apoye, impulse y defienda la iniciativa de los individuos y las comunidades que luchan por materializar sus sueños y los sueños del país, que fomente la responsabilidad social de los agentes económicos y que genere las condiciones sociales, educativas, de salud y de seguridad que se requieren para el desarrollo integral de todos.
En este sentido cree que la principal herramienta de esto es la educación. Una educación que desarrolle iniciativa, autoestima y autoconfianza; que prepare para ser capaz de trabajar solo y en equipo, y en situaciones nuevas o adversas; que genere capacidades para gerenciar y administrar por resultados; que motive la acción y la reflexión; que desarrolle no competencia, sino alumnos y maestros competentes; y que esté abierta más al futuro por hacer, que a la mera repetición del pasado.

El Espiritu Emprendedor

He encontrado algunos textos que nos pueden ayudar a entender el espíritu emprendedor.

No hemos nacido para morir, sino para comenzar. Hannah Arendt

TÚ ERES EL RESULTADO DE TI MISMO.
Pablo Neruda
No culpes a nadie,
nunca te quejes de nada ni de nadie
porque fundamentalmente
Tú has hecho tu vida.
Acepta la responsabilidad
de edificarte a ti mismo y
el valor de acusarte en el fracaso
para volver a empezar, corrigiéndote.

El triunfo del verdadero hombre
surge de las cenizas del error.
Nunca te quejes del ambiente o
de los que te rodean,
hay quienes en tu mismo ambiente
supieron vencer,
las circunstancias son buenas o malas
según la voluntad o fortaleza de tu corazón.

No te quejes de tu pobreza,
de tu soledad o de tu suerte,
enfrenta con valor y acepta
que de una u otra manera
son el resultado de tus actos y
la prueba que has de ganar.

No te amargues con tu propio fracaso
ni se lo cargues a otro,
acéptate ahora o seguirás justificándote
como un niño,
recuerda que cualquier momento
es bueno para comenzar y
que ninguno es tan terrible
para claudicar.
Deja ya de engañarte,
eres la causa de ti mismo,
de tu necesidad, de tu fracaso.
Si Tú has sido el ignorante,
el irresponsable,
Tú únicamente Tú,
Nadie pudo haberlo sido por ti.

No olvides que la causa de tu presente
es tu pasado,
como la causa de tu futuro es tu presente.
Aprende de los fuertes, de los audaces, imita a los violentos,
a los enérgicos, a los vencedores,
a quienes no aceptan situaciones,
a quienes vencieron a pesar de todo.

Piensa menos en tus problemas y
más en tu trabajo y tus problemas
sin alimento morirán.
Aprende a nacer del dolor
y a ser más grande,
que es el más grande de los obstáculos.

Mírate en el espejo de ti mismo.
Comienza a ser sincero contigo mismo reconociéndote por tu valor,
por tu voluntad y
por tu debilidad para justificarte.

Recuerda que dentro de ti
hay una fuerza que todo puede hacerlo,
reconociéndote a ti mismo,
más libre y fuerte,
y dejarás de ser un títere
de las circunstancias,
porque Tú mismo eres el destino
y nadie puede sustituirte
en la construcción de tu destino.

Levántate y mira por las montañas
y respira la luz del amanecer.
Tú eres parte de la fuerza de la vida.
Nunca pienses en la suerte,
porque la suerte
es el pretexto de los fracasados.



“Las decisiones que tomamos son las que nos definen. Es la manera de dar significado a las palabras, a los sueños. Es la manera de permitir que seamos lo que queremos ser”.
BAMBARÉN, Sergio. El Delfín.


EL MIEDO
Swami Kurmarajadasa
Muchas veces tenemos miedo...
Miedo de lo que podríamos no ser capaces de hacer.
Miedo de lo que podrían pensar si lo intentamos.
Dejamos que nuestros temores se apoderen de nuestras esperanzas.
Decimos que no, cuando queremos decir que sí.
Nos callamos cuando queremos gritar y gritamos con todos cuando deberíamos cerrar la boca.
¿Por qué?
Después de todo sólo vivimos una vez.
No hay tiempo de tener miedo.
Entonces basta.
Haz algo que nunca hiciste.
Atrévete.
Olvídate que te están mirando.
Intenta la jugada imposible.
Corre el riesgo.
No te preocupes por ser aceptado.
No te conformes con ser uno más.
Nadie te ata.
Nadie te obliga.
Sé tú mismo.
No tienes nada que perder y todo, todo, todo por ganar.
Muchas veces creemos en el destino.
Rezamos, esperamos que las cosas pasen y nos olvidamos de lo más importante.
¡Creer en nosotros mismos!
Nos conformamos en vez de arriesgarnos.
Sin pensar que cada día que pasa nunca volverá.
Nada está escrito.
Nada está hecho.
Ni siquiera lo imposible.
Todo depende de nuestra voluntad.
De esa fuerza que nos sale de adentro.
De decir "si puedo" a cada desafío.
Tenemos el poder.
Cuando estamos decididos.
Cuando estamos convencidos, cuando de verdad queremos algo, no hay obstáculo capaz de imponerse.
Si queremos podemos llegar alto, hacer lo que sea...
Sólo hay que proponérselo.
Si sueñas con ser el mejor del mundo...
Si sueñas con los aplausos...
Si sueñas con ganar campeonatos...
Despiértate!!
Dentro de ti hay 206 huesos y más de 700 músculos esperando.
Sólo falta tu decisión.
Tus ganas de jugar como nunca.
Enfréntate a tu destino.
No seas solo un espectador.
Pide la pelota y créete su dueño.
Exígete más y más.
Vive sin domingos.
Corre cada día un poco más lejos.
Salta cada día un poco más alto.
Conviértete en tu propio ídolo.
Súmate a dar vuelta el marcador.
Cuando no esperes nada de los demás.
Cuando sientas que cada tanto depende de ti, se fortalecerá tu espíritu.
Y poco a poco, las voces se convertirán en ovación.
Tus respiros se llenarán de logros, y tu vida de sentido.

Están los que usan siempre la misma ropa.
Están los que llevan amuletos, los que hacen promesas,
los que imploran mirando al cielo, los que creen en supersticiones.
Y están los que siguen corriendo cuando le tiemblan las piernas.
Los que siguen jugando cuando se les acaba el aire.
Los que siguen luchando cuando todo parece perdido.
Como si cada vez fuera la última.
Convencidos que la vida misma es un desafío.
Sufren pero no se quejan.
Porque saben que el dolor pasa.
El sudor se seca.
El cansancio termina.
Pero hay algo que nunca desaparecerá, la satisfacción de haberlo logrado.
En sus cuerpos corre la misma sangre.
Lo que los hace diferentes es su espíritu.
La determinación de alcanzar la cima.
Una cima a la que no se llega superando a los demás.
Sino superándose a uno mismo.